Instalar una planta de regasificación es una alternativa que permitiría en poco tiempo atender emergencias como lo sucedido en la rotura del ducto de Camisea. No obstante, tener esta opción, no implica que los costos de abastecimiento de gas natural seco sean los mismos que si estuviera el tubo operativo. Evidentemente no lo es. Comprar el gas a precio internacional, licuefactarlo para poder transportarlo en enormes buques de GNL licuado, en donde la temperatura llega a estar a – 170 °C, transportarlo hasta Callao y luego regasificarlo para poder inyectarlo en el tubo es una operación costosa. Por tanto el costo de abastecerse mediante esta opción, es claramente superior al abastecimiento mediante tubos. Por otro lado, se tiene que idear un modelo de negocio que permita rentabilizar la planta de regasificación cuando no hay incidentes de desabastecimiento ya que disponer una instalación de este tipo para operarla en muy pocas ocasiones, tampoco tiene sentido. La planificación energética aquí es indispensable.