Una biorrefinería de papa aprovecha integralmente el tubérculo y sus residuos para generar alimentos, ingredientes industriales, energía y bioproductos, maximizando el valor de toda la cadena.
En la industria alimentaria, la papa se transforma en productos frescos y procesados como hojuelas (chips), puré, papas prefritas, almidón alimentario y harinas. El almidón de papa es clave para espesar, estabilizar y mejorar textura en múltiples alimentos.
En otras industrias, el almidón se usa para producir bioplásticos, adhesivos, papel, textiles, y químicos (como dextrinas y alcoholes). También puede convertirse en bioetanol y otros bioproductos mediante procesos fermentativos.
Los subproductos (cáscaras, pulpas, aguas residuales) se valorizan como alimento animal, biogás, fertilizantes orgánicos o compuestos bioactivos (antioxidantes).