Tener un ducto alternativo no solo disminuye sensiblemente la probabilidad de un desabastecimiento energético frente a una rotura, sino también tiene el enorme beneficio de que al cubrir este otro tubo otras zonas del país, se gasifique otras zonas que requieren con urgencia un combustible de calidad a bajo precio, léase región sur del país. No obstante, es un proceso largo por la logística que demanda y si añadimos el tener que evitar los típicos escándalos por corrupción asociados a obras de infraestructura de gran envergadura, caso Odebrecht y el fallido gasoducto al sur, el riesgo es mayor. Además, hay que prever que al aumentar sensiblemente el consumo dado la mayor cobertura de la demanda gasífera, el periodo de duración de las reservas probadas también disminuiría. Por lo tanto, requiere ir asociado con la promoción y posterior firma de nuevos contratos de exploración para ampliar dichas reservas. Tampoco debe obviarse que la actividad exploratoria es una actividad riesgosa, es decir donde el éxito no esta asegurado. Nuevamente, esta opción demanda una cuidadosa planificación energética, en donde se evalúen diversos escenarios y se establezcan políticas claras. Además, debe considerarse cual seria el precio de la molécula de gas seco en este nuevo tubo y cual seria la tarifa a los diferentes tipos de clientes.