Las consecuencias del enorme impacto en la economía del país debido a la rotura del ducto de Camisea, se ha visto claramente en estos días de desabastecimiento. Se dice que entre 1400 y 2300 millones de dólares seria la perdida del país debido a 12 días de corte del suministro. Además, hay que tener en cuenta en esta suma, los efectos de la previsible especulación en el precio de los balones del GLP y la crisis por la guerra en el medio oriente que aun se mantiene has hoy. El no disponer de un plan B para atender la demanda ha hecho que autoridades del sector traten de minimizar impactos y busquen responsabilizar a terceros de su propia inacción frente a eventos como el incumplimiento de las plantas de ventas en mantener los stocks que les exige la ley o la nula reacción del gobierno frente a la dependencia que se tiene del oleaje para el desembarco de los buques gasíferos en nuestro principal puerto. Se exige una planificación energetica que minimize los impactos frente a hechos de este tipo en el futuro.